Fairy Oak

Fairy Oak

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sangre, piel y huesos


No en vano somos todos
 corazones humanos.
Y al fin y al cabo sentimos, 
y padecemos también.

Y por qué dudar de la existencia del amor.
Acaso dudamos de la existencia del odio.

Y como estamos vivos
y respiramos
cometemos errores, 
 tenemos sentimientos también.

Admitamos pues las emociones.
Como el amor, la venganza,
como el odio, el perdón.

Consumamos ya la sangre 
de este viejo corazón


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Deadly sins (VII)


Avaricia/Avarice


Cuando me hube recuperado de mí misma, volví a abrir los ojos y me levanté.
No iba a permitir que perteneciera a otra persona.
Voy a coger lo que me corresponde.
El Mundo es para mí, me dije. No podía ser de otra manera.
Tomé una capa larga y envolví mi cuerpo desnudo con ella. No permitiré que nadie se apoderé de lo que es mío. Necesitan que yo posea eso que les corrompe, entonces no volverán a matarse entre ellos. En el fondo, les hago un favor.
Di la espalda al maravilloso espejo y al cómodo diván.
Ignoré las mesas de maravillosa comida y bebida.
En mi cabeza solo existía una palabra: “Poseer” y con esa idea, me di media vuelta y con expresión decidida, abandoné aquella corrupta habitación, tan solo cargada de falsas virtudes y mortales pecados capitales.


Deadly sins (VI)


Lujuria/Lust


Tumbada entre mis blandos almohadones, con el estómago satisfecho y más adormilada que nunca; me sentía de maravilla.
Dejé que mis manos recorrieran mi pecho y mi vientre acariciándolos perezosamente y ronroneé como una gata satisfecha.
Por un momento, allí recostada y tranquila, me permití volver a pensar en ella.
Sus cabellos rubios. Su piel de terciopelo, tan suave y cálida. Nuestros cuerpos abrazándose, notando su aliento en mi cuello. Abrí los ojos y suspiré profundamente.
Volví a cerrarlos. Intentando apaciguar la respiración que empezaba a agitarse con su recuerdo, seguí acariciando mi propia piel pero en mi mente aún había un atisbo de sus senos, que me acosaban en sueños.
Mis dedos me hacían cosquillas bajo mi vientre y después se perdieron en un baile entre las piernas que ya no había manera de controlar.
Mis caderas se columpiaban al mismo compás y mi espalda se arqueaba en espasmos sin que me diera cuenta. Jadeaba sin poder evitarlo.
Ya no sabía ni cuál era mi nombre pero no cesaba de pensar en ella que en mi imaginación me deseaba tanto como yo a ella.
Mi cuerpo nadaba en sus propios efluvios. Moriría por escuchar sus gemidos pero ahora solo oía los míos propios.
El resto del Mundo nada importaba.


Deadly sins (V)


Gula/Gluttonny


Me recliné de nuevo y suspiré. Intenté relajarme pero no podía.
Observé que juntos a los divanes, unas mesitas de café estaban bien dispuestas con todo tipos de manjares y una jarra de vino exquisito como el que no cualquiera se podía permitir.
No tenía hambre y jamás me ha gustado lo dulce pero aquellos pasteles y golosinas parecían demasiado apetitosos como para despreciarlos así que resolví tomarlos y probar un poco de cada cosa. Los sabores y las texturas deshaciéndose y mezclándose en mi paladar… una de las sensaciones más deliciosas que nunca hubiera apreciado y no podía ni quería parar…
Aquello solo podía mejorar con algo que me refrescara las ascuas del fuego que me había ardido recientemente por dentro de forma que, aunque nunca me hubiera atrevido a probarlo, me acerqué la jarra de rosado vidrio, despreciando las copas por su miserable tamaño, y tomándola con ambas manos me la llevé a los labios y los empapé de líquido rojizo y espeso.
Si bien su sabor era algo fuerte y pesado, era a la vez exótico y nuevo para mí así que continué bebiendo dejando que sus efluvios adormilaran y confundiesen mi mente y mi cuerpo…