Fairy Oak

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sábado, 10 de enero de 2015

Como viene, se va

A base de no hablar, 
se me secará la memoria.
Y a falta del pensar,
se forman agujeros en mi mente,
por los que se escaparán
mis ideas, mis pensamientos;
volarán todos ellos
el día que sople de más el viento.

Con la vejez veré cómo desaparece
mi vida,
perdiendo mis recuerdos.
No quedarán más que cenizas
del fuego que una vez ardió dentro.

Y como las olas del mar,
que vienen y van, 
ahora conservo mis días; 
mañana ya no estarán.

Lo que perdone el tiempo, 
lo devolverá la marea.
Lo que no, sin más, 
un día se olvidará.

martes, 26 de noviembre de 2013

Se va.

El Tiempo avanza
 tan rápido y 
yo soy tan lenta...
Todo se aleja deprisa
y yo me voy
quedando atrás...

martes, 2 de octubre de 2012

Carpe diem.


Las pasiones construidas por aquel que vive el momento
son igualmente destruidas al segundo inmediato,
igual que sus deseos; 
nacen, se consumen y mueren;

Así es siempre,
Como un suspiro,
Aparece y desaparece:
Si estás despierto, lo ves;
Si cierras los ojos, te lo pierdes;
Como el viaje de una estrella fugaz.
Si no prestas atención en tu propia vida
Si no vives ni mueres
Permaneces igual ayer que hoy que mañana.

Pero si vives el ahora,
Te das cuenta de lo que eres:
Sin mirar a los recuerdos ni a lo que vendrá.
Ni te preocupa ni te deja indiferente,
Ni eres blanco ni eres negro,
No piensas, solo actúas,
No ríes o lloras,
No eres desgraciado o feliz;
Tan solo eres tú
Brillando a toda intensidad
Hasta que un día, sin más,
La luz de tu bombilla se consume
Y entonces, te apagas.




sábado, 7 de julio de 2012

Nada dura para siempre.

¿Dónde vas?

Me voy de aquí, lejos.
Me voy, donde no podáis seguirme, ni tú, ni mis amigos, ni mis amantes,
ni mis recuerdos.
Me voy, temprano, con la luz de una nueva mañana,
ella hermosa, absoluta,
yo pequeña, diminuta.

Me alejo, despacio, deprisa,
sin mirar atrás
en ningún momento
cierro los ojos del corazón
dejo de escuchar sus voces
poco a poco se desvanecen los olores
ya casi no están
yo casi ya me he ido
del todo,
aunque no para siempre.

No intentéis seguirme,
no intentéis buscarme,
algo en mi me dice 
que he de seguir adelante
pero mis fuerzas se derrumbarán
cuando os oiga suplicar,
tan solo dejadme marchar...

Cuanto quería me lo habéis dado
pero ahora lo que quiero es lo que necesito
y lo que necesito está fuera
fuera de la rutina
mi cerebro se desangra
buscando una salida
a lo idéntico de todos los días.
Pero no es una despedida.

Dicen que el hogar está donde reside el corazón...
y ahora mi corazón es libre, no pertenece a nadie 
o pertenece a todos;
puedo ir a donde quiera
sé que no me echaréis de menos
y cuando lo hagáis yo ya habré vuelto
salgo a buscar mir raíces 
y a destruirlas, definitivamente.
Soy una ciudadana del mundo,
pero siento que esta ciudad me encierra.

A veces lejos significa cerca.

Tal vez me encuentre en mi búsqueda.
Tal vez haya a quien pierda.
Pero si no lo intentas nunca lo sabrás,
si no arriesgas nunca perderás,
pero tampoco ganarás de todas formas.

Pero nada es para siempre.
Para siempre es demasiado tiempo.
No me echéis de menos.


domingo, 17 de junio de 2012

El viejo que observaba amanecer en la playa.


Cada mañana llegaba a la playa, antes que ninguna otra persona. Él era quien presenciaba como el mundo aparecía cada mañana a orillas del mar. Tenía la vaga impresión de que si no lo hiciera, el sol no saldría por las mañanas ¿para qué tal derroche de belleza en un amanecer si no hay nadie ahí para verlo o apreciarlo? En su mente, inquieta aunque pausada, aquello tenía sentido.
Cada nuevo día, al preludio del alba, justo unos minutos antes de que todo el proceso diera comienzo, él se hallaba de pie como un viejo poste para los cables eléctricos, un faro sin luz, un árbol maltrecho, muerto; mirando el horizonte, con calma, esperando. Esperando a los primeros rayos de luz que serían promesa rota de la eterna madrugada.
Siempre era lo mismo pero, para él, cada vez resultaba mejor que la anterior.
Primero negritud, oscuridad, silencio solo interrumpido por el ir y venir de las olas lamiendo la arena y sus pies desnudos.  Un estado de tranquilidad innata que podía durar imperturbable durante horas. Brisa salada y fría. A veces el destello de un faro lejano.
Entonces comenzaba el caos.
A veces las gaviotas eran quienes daban el pistoletazo de salida. Sus maullidos llegaban distorsionados y chocaban contra las rocas. El cielo comenzaba a clarear, la temperatura bajaba : momento de refugiarse en su gastado chubasquero gris.
Después, las olas sonaban más fuerte. Parece increíble pero, sí, el mar sabía con certeza cuando los rayos de luz comenzaban a despuntar allí por donde la vista apenas alcanza. Y sí, el agua se rebelaba, las olas sonaban más amenazadoras, despertaban de su letargo nocturno y rugían, furiosas. Supongo que el mar se oponía a que el astro solar quitara el protagonismo a su eterna amante, la luna.
Pero el viejo y astuto Helios siempre ganaba a Selene, pues así es como ha de ser cada mañana y así es como seguirá siendo jornada tras jornada.
Entonces mira hacia arriba, hacia lo lejos y el negro empieza a fundirse, y lentamente deja paso a los colores que, impacientes, asoman más bellos que nunca, ansiosos de impresionar a su público; ingenuos, sin embargo, sin sospechar que ellos aún están durmiendo sin saber que desperdician las mejores vistas de sus vidas.
Entonces espirales de color, difuminándose, van mezclándose y dejándose paso...  Añil, rosa, morado, naranja, marrón, violeta, rojo, dorado y ... finalmente, por fin, azul... azul celeste, azul precioso, azul despejado, infinito, impertérrito, silencioso... Maravilloso.
Las aguas nerviosas se tranquilizan al notar el azul cálido en la bóveda que las cubre, vuelven a dormir placentera y pacíficamente, lamiendo tus pies desnudos, haciéndote cosquillas.
El caos se va tan rápido como ha venido, regresa la calma a la costa y el viejo respira aliviado, como cada mañana.
Las primeras siluetas de barcas a lo lejos se divisan. Se apagan los últimos faros, se despiertan los más madrugadores y comienzan a trajinar, desde la playa se les oye. Los pescadores han empezado a faenar, las gaviotas se preparan para su próximo festín.
Aqui acaba hoy mi trabajo, piensa el viejo, al menos hasta mañana. Y paseando, sin prisas, baja el camino de la playa y se dirige con pesadumbre a su vieja morada; se marcha.
Pasa desapercibido por todos con quienes se cruza de vuelta. Ingratos, se dice amargamente, no tienen ni idea de cuánto les han dado y sin pedirles nada a cambio.

martes, 5 de junio de 2012

Lágrimas

Con el tiempo había cambiado. Había aprendido cosas nuevas, había tenido errores y ahora era más vieja, más sabia. Podría decirse que abundaban los buenos momentos. Podría decirse que ahora las cosas resultaban más fáciles. Podría decirse que era más feliz.
Pero también era verdad que ahora lloraba mucho más que antes.



Sus lágrimas esperaban deseosas a notar su corazón cargado de humedad y resbalaban por su mejilla, como el rocío por los pétalos de una violeta solitaria en mitad de un jardín olvidado.
Su vida le pesaba a veces, pero seguía adelante. Dicen que el sol siempre sale, y cura las heridas secando los charcos que nos inundan de tristeza y melancolía.

jueves, 3 de mayo de 2012

Rutina


Velas, poesía,
cenizas de cada día;

Una niebla extraña
todas las mañanas.
Incómodas miradas
al espejo, de madrugada

Despertar con un sobresalto
intentando no perder el contacto
con los sueños que me asolaban.

Todo es tan bizarro.

Malestar en el desayuno
sabe bien en mis tostadas
Ya no miro por la ventana
ya sé lo que me espera
un gato me observa desde fuera

Es el minino de las rutinas
Es el tedio de las mañanas
Es lo mismo día tras día
Es una débil y gris llovizna
que apuñala el corazón, que lo roe,
lo convierte en trizas; Día tras día,

día tras día,

día tras día…

 Imagen hecha a partir de dos fotos encontradas en Google images

jueves, 26 de abril de 2012

Entre sombras y reflejos


Pequeñas láminas de hielo resbalan 

por las colinas que son tus mejillas.

Fría distancia entre mente y corazón.

Morir de desesperación 

solo un poco cada día.

Renacer cada mañana de nuevo.

Deshacer pensamientos para trenzar palabras

que nunca dijiste.

Derramar granos de arena 

dentro de una prisión de cristal.

Dejar pasar el tiempo

Que son las cosas del malestar,

que son las cosas del malquerer,

que es la nostalgia por otros tiempos,

que son las intrigas por los sentimientos.

No es el corazón lo que mata a los hombres,

Sino que son los recuerdos”.

martes, 17 de abril de 2012

Lapiz y Tinta. Astronomía Razonable...

Tela, cinta, otra vez a empezar.
Lápiz, tinta, y al paisaje a robar.
Y al placer de reencontrar
el limbo de un tiempo que se nos va.

Libro, nube, ese es mi descanso.
Árbol, fuente, cada vez que despierto.
Ser durmiente. En la espuma de un antojo camuflarse.
Para completa inocencia
en las calderas del sueño divagar.

Que los días se van, río son.
Ahora quiero sentir, caminar.
Ahora quiero pintar, percibir
el color de esa flor que se marchitará.

Pinto, verdes parajes de belleza desolada
vivo lo efímero y su valor.
Bebo, apuro desperdicios de mi vida
me recojo en la templanza de la tregua que me da
la anestesia del recuerdo.

Que los días se van, río son
ahora quiero sentir, caminar
ahora quiero pintar, percibir
el verano fugaz que ya se nos va.

Lápiz, tinta, y al placer de reencontrar.




El último de la fila