Y permanecí allí, durante varias horas, como una drogadicta, oliendo todos y cada uno de los botes de jabón que allí había.
Cada olor me trae un recuerdo, una historia diferente.
Fairy Oak
domingo, 26 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
El (alto) coste de mi vida.
Mi alma tiene el grosor de un penique.
Mis pies son serpientes en mitad de una muda.
Mi cabello, el cadáver de una nube negra
y la sombra de un viejo cuervo.
Mi nariz sabe a melocotón
y mis labios, escamas de lagarto son.
Cuida de mis lágrimas,
algún día serán recuerdos.
Cuida de mis recuerdos,
algún día serán historias.
Cuida de mí.
Algún día, me habrás olvidado.
Mis pies son serpientes en mitad de una muda.
Mi cabello, el cadáver de una nube negra
y la sombra de un viejo cuervo.
Mi nariz sabe a melocotón
y mis labios, escamas de lagarto son.
Cuida de mis lágrimas,
algún día serán recuerdos.
Cuida de mis recuerdos,
algún día serán historias.
Cuida de mí.
Algún día, me habrás olvidado.
sábado, 18 de enero de 2014
La gatita presumida
Y sopló y sopló y la casa derribó.
El cerdito aprendió una importante lección ese día: Construye tu casa de un material más resistente que la paja o la madera, y así ningún maniático y hambriento lobo feroz podrá llegar y destruirla para después devorarte.
Pero el cerdito hizo caso omiso de esta valiosa premisa y decidió ir a vivir del cuento y el gorroneo a casa de su hermano mayor, relegándole todas sus responsabilidades; demasiado perezoso para madurar.
Por su parte, el lobo también aprendió algo: que las hamburguesas del mcdonalds no estaban tan malas y que a un depredador al que le han abrasado el trasero sus futuras presas no se le toma demasiado en serio en el bosque.
Y así fue como el lobo feroz comenzó a fumar, engordó 11 kilos y pilló una profunda depresión.
Pero eso, mis queridos niños, es otro cuento que contaremos en alguna otra ocasión.
miércoles, 15 de enero de 2014
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