Fairy Oak

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sábado, 18 de enero de 2014

La gatita presumida


Y sopló y sopló y la casa derribó.

El cerdito aprendió una importante lección ese día: Construye tu casa de un material más resistente que la paja o la madera, y así ningún maniático y hambriento lobo feroz podrá llegar y destruirla para después devorarte.

Pero el cerdito hizo caso omiso de esta valiosa premisa y decidió ir a vivir del cuento y el gorroneo a casa de su hermano mayor, relegándole todas sus responsabilidades; demasiado perezoso para madurar.

Por su parte, el lobo también aprendió algo: que las hamburguesas del mcdonalds no estaban tan malas y que a un depredador al que le han abrasado el trasero sus futuras presas no se le toma demasiado en serio en el bosque.

Y así fue como el lobo feroz comenzó a fumar, engordó 11 kilos y pilló una profunda depresión. 

Pero eso, mis queridos niños, es otro cuento que contaremos en alguna otra ocasión.

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