¡Poeta!
No sabes ni dónde tienes la cabeza
¡Músico!
No sabes ni dónde tienes la guitarra
(ni las letras).
¿Dónde vas con esos rizos?
No te da vergüenza.
(no, no te da).
Sultans of swing,
no sé lo que pensé de ti
la primera vez que te vi
y te oi recitar tus poemas
a gritos.
¿Dónde vas, fumando a todas horas?
No sé como te aguanta tu cuerpo.
Supongo que es tu alma lo que te sostiene.
Y eso que es leve y retorcida.
Y eso que no crees en el alma.
He visto tus apuntes y no tienen sentido.
He leido tus escritos y no tienen sentido.
He pensado tus ideas y a veces tienen sentido.
No te lo creas mucho,
lo que digo a menudo no tiene sentido.
Idealista y pesimista,
oscuro a la vez que brillante.
Personalidad extraña.
Mente delirante.
¡Todo el día en las nubes!
Y aun así ves cosas que los demás no vemos.
Sacas de quicio a la vez que agradas,
personficación de la contradicción
y ni siquiera te enteras
y ahora quieres difundir tus ideas,
hacerte oír,
¡Periodista!
acabar una carrera.
Si te cortas el pelo
porque la Sociedad te lo pide,
olvidas quién eres.
Fairy Oak
miércoles, 30 de enero de 2013
viernes, 28 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Sangre, piel y huesos
No
en vano somos todos
corazones humanos.
Y al fin y al cabo sentimos,
y padecemos también.
Y por qué dudar de la existencia del amor.
Acaso dudamos de la existencia del odio.
Y como estamos vivos
y respiramos
cometemos errores,
tenemos sentimientos también.
Admitamos pues las emociones.
Como el amor, la venganza,
como el odio, el perdón.
Consumamos ya la sangre
de este viejo corazón
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Deadly sins (VII)
Avaricia/Avarice
Cuando me hube recuperado de mí misma, volví a abrir los
ojos y me levanté.
No iba a permitir que perteneciera a otra persona.
Voy a coger lo que me corresponde.
El Mundo es para mí, me dije. No podía ser de otra manera.
Tomé una capa larga y envolví mi cuerpo desnudo con ella. No
permitiré que nadie se apoderé de lo que es mío. Necesitan que yo posea eso que
les corrompe, entonces no volverán a matarse entre ellos. En el fondo, les hago
un favor.
Di la espalda al maravilloso espejo y al cómodo diván.
Ignoré las mesas de maravillosa comida y bebida.
En mi cabeza solo existía una palabra: “Poseer” y con esa
idea, me di media vuelta y con expresión decidida, abandoné aquella corrupta
habitación, tan solo cargada de falsas virtudes y mortales pecados capitales.
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