Fairy Oak

Fairy Oak

miércoles, 30 de enero de 2013

Pseudo poema medio alabanza medio absurdo a Enrique Estrella.

¡Poeta!
No sabes ni dónde tienes la cabeza
¡Músico!
No sabes ni dónde tienes la guitarra
(ni las letras).
¿Dónde vas con esos rizos?
No te da vergüenza.
(no, no te da).
Sultans of swing,
no sé lo que pensé de ti
la primera vez que te vi
y te oi recitar tus poemas
a gritos.

¿Dónde vas, fumando a todas horas?
No sé como te aguanta tu cuerpo.
Supongo que es tu alma lo que te sostiene.
Y eso que es leve y retorcida.
Y eso que no crees en el alma.
He visto tus apuntes y no tienen sentido.
He leido tus escritos y no tienen sentido.
He pensado tus ideas y a veces tienen sentido.
No te lo creas mucho,
 lo que digo a menudo no tiene sentido.

Idealista y pesimista,
oscuro a la vez que brillante.
Personalidad extraña.
Mente delirante.
¡Todo el día en las nubes!
Y aun así ves cosas que los demás no vemos.
Sacas de quicio a la vez que agradas,
personficación de la contradicción
y ni siquiera te enteras
y ahora quieres difundir tus ideas,
hacerte oír,
¡Periodista!
acabar una carrera.

Si te cortas el pelo
porque la Sociedad te lo pide,
olvidas quién eres.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sangre, piel y huesos


No en vano somos todos
 corazones humanos.
Y al fin y al cabo sentimos, 
y padecemos también.

Y por qué dudar de la existencia del amor.
Acaso dudamos de la existencia del odio.

Y como estamos vivos
y respiramos
cometemos errores, 
 tenemos sentimientos también.

Admitamos pues las emociones.
Como el amor, la venganza,
como el odio, el perdón.

Consumamos ya la sangre 
de este viejo corazón


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Deadly sins (VII)


Avaricia/Avarice


Cuando me hube recuperado de mí misma, volví a abrir los ojos y me levanté.
No iba a permitir que perteneciera a otra persona.
Voy a coger lo que me corresponde.
El Mundo es para mí, me dije. No podía ser de otra manera.
Tomé una capa larga y envolví mi cuerpo desnudo con ella. No permitiré que nadie se apoderé de lo que es mío. Necesitan que yo posea eso que les corrompe, entonces no volverán a matarse entre ellos. En el fondo, les hago un favor.
Di la espalda al maravilloso espejo y al cómodo diván.
Ignoré las mesas de maravillosa comida y bebida.
En mi cabeza solo existía una palabra: “Poseer” y con esa idea, me di media vuelta y con expresión decidida, abandoné aquella corrupta habitación, tan solo cargada de falsas virtudes y mortales pecados capitales.