Poco a poco,
gota a gota,
el ácido va cayendo;
agujereando mi corazón.
Fairy Oak
miércoles, 6 de agosto de 2014
martes, 22 de julio de 2014
La loca
En el fondo de un callejón, entre cubos de basura,
habita desde hace mucho una mujer sola.
Por las mañanas ríe, por las tardes llora,
los vecinos que allí viven suelen llamarla 'la loca'.
Cuando pasan perros o gatos, la loca charla con ellos.
Si pasan personas, les mira con odio y no abre la boca.
A veces, de madrugada, la loca habla sola.
En ocasiones, ella misma se pregunta y se contesta.
Una vez, alguien intentó dar monedas a la loca.
Ella decidió utilizarlas para apedrear a los coches.
Otra vez, alguien intentó llevarla a un centro para indigentes.
Ella replicó que su deber era cuidar a los cubos de basura.
Otra vez, la loca entró en un bar del callejón.
Se sentó tras la barra y pidió un vaso de agua.
Lo bebió de dos tragos. Luego se cayó redonda en el suelo.
El dueño del local la sacó a patadas del establecimiento.
Un otoño, una mendiga se enamoró de la loca.
Una tarde, con una guitarra rota, le compuso una canción.
Otra tarde, le regaló un ramo de flores.
La loca se comió los pétalos y no hizo nada más al respecto.
Ese mismo invierno, la loca apareció muerta.
En mitad de la noche, una figura encapuchada
había atacado bajo el manto del silencio.
A la loca le arrancaron la ropa.
Después le asestaron siete puñaladas.
Una en cada ojo, una en el cuello,
otra en el vientre, tres en el pecho.
Le cortaron también varios cabellos.
En el funeral de la loca, nadie lloró.
No hubo asistentes, ni discursos,
no hubo perros ni gatos, ni mendigos, ni cubos.
En el funeral de la loca no hubo tumba, ni recuerdos.
No hubo funeral, ni tampoco cementerio.
habita desde hace mucho una mujer sola.
Por las mañanas ríe, por las tardes llora,
los vecinos que allí viven suelen llamarla 'la loca'.
Cuando pasan perros o gatos, la loca charla con ellos.
Si pasan personas, les mira con odio y no abre la boca.
A veces, de madrugada, la loca habla sola.
En ocasiones, ella misma se pregunta y se contesta.
Una vez, alguien intentó dar monedas a la loca.
Ella decidió utilizarlas para apedrear a los coches.
Otra vez, alguien intentó llevarla a un centro para indigentes.
Ella replicó que su deber era cuidar a los cubos de basura.
Otra vez, la loca entró en un bar del callejón.
Se sentó tras la barra y pidió un vaso de agua.
Lo bebió de dos tragos. Luego se cayó redonda en el suelo.
El dueño del local la sacó a patadas del establecimiento.
Un otoño, una mendiga se enamoró de la loca.
Una tarde, con una guitarra rota, le compuso una canción.
Otra tarde, le regaló un ramo de flores.
La loca se comió los pétalos y no hizo nada más al respecto.
Ese mismo invierno, la loca apareció muerta.
En mitad de la noche, una figura encapuchada
había atacado bajo el manto del silencio.
A la loca le arrancaron la ropa.
Después le asestaron siete puñaladas.
Una en cada ojo, una en el cuello,
otra en el vientre, tres en el pecho.
Le cortaron también varios cabellos.
En el funeral de la loca, nadie lloró.
No hubo asistentes, ni discursos,
no hubo perros ni gatos, ni mendigos, ni cubos.
En el funeral de la loca no hubo tumba, ni recuerdos.
No hubo funeral, ni tampoco cementerio.
A todas aquellas personas que están locas sin saberlo.
sábado, 21 de junio de 2014
I shot you down
El cigarro en los labios,
la pistola en su mano,
algo de conversación barata,
un chiste de negros
y BANG-BANG!
tus vísceras en el suelo
Un masaje en los pies
puede ser mejor que un polvo.
Fue a empolvarse la nariz
y volvió puesta hasta las cejas.
BANG-BANG!
le cortó la jodida oreja
Se ahogó en su propia sangre,
sonaba música de los setenta.
BANG-BANG!
Pillemos algo de buena mierda
Escapa con la chica en el coche.
BANG-BANG!
Un tiro entre los ojos,
consume tu venganza.
BANG-BANG!
Lo quiero vivo o muerto.
BANG-BANG!
Nos vemos en el Infierno.
(Este "poema" está inspirado por las pelis de Tarantino y, más aún, por esta canción de Kill Bill)
sábado, 14 de junio de 2014
La calma que precede a su tormenta.
Ella tiene un mar,
un mar en la espalda.
Cuando la veo desnuda,
veo solo agua y espuma.
Los peces saltando
por su cintura
y el sol que se refleja
entre pequeñas arrugas.
Como un océano,
ella desata su furia.
Nuestro amor es
un barquito de papel,
arrastrado por las olas
en continuo vaivén.
Un canto de sirenas
me atrajo a sus caderas,
al igual que Poseidón
se encaprichó de una nereida.
Vivo con el miedo
de que estalle la tormenta.
Hasta entonces navegamos
sin ningún rumbo fijo.
Si naufragamos me encontraréis
en una playa de recuerdos.
Este poema surgió inspirado por la foto que veis arriba. La autora hace unas fotografías de lo más originales y estoy segura de que no soy la única que se ha sentido "iluminada" por ellas.
Si queréis ver su obra, aquí os dejo su página de facebook.
un mar en la espalda.
Cuando la veo desnuda,
veo solo agua y espuma.
Los peces saltando
por su cintura
y el sol que se refleja
entre pequeñas arrugas.
Como un océano,
ella desata su furia.
Nuestro amor es
un barquito de papel,
arrastrado por las olas
en continuo vaivén.
Un canto de sirenas
me atrajo a sus caderas,
al igual que Poseidón
se encaprichó de una nereida.
Vivo con el miedo
de que estalle la tormenta.
Hasta entonces navegamos
sin ningún rumbo fijo.
Si naufragamos me encontraréis
en una playa de recuerdos.
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| Fotografía: Bárbara Traver |
Este poema surgió inspirado por la foto que veis arriba. La autora hace unas fotografías de lo más originales y estoy segura de que no soy la única que se ha sentido "iluminada" por ellas.
Si queréis ver su obra, aquí os dejo su página de facebook.
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