Hoy es
el Ayer que Mañana recordaremos con nostalgia.
Fairy Oak
martes, 7 de mayo de 2013
martes, 23 de abril de 2013
La estrafalaria explicación de la rareza del hombre extraño.
Y sin más disparates, paso presto a
explicarte lo que es el arte. El arte de ser extraño, y también el de
extrañarte.
Es muy claro que el ser raro tiene que ver con ser diferente.
Diferente, obviamente, es ser distinto a los demás.
Mas la gente, mi pequeña, no quiere saberse diferente pues sabe que aquel que no se parece al resto, a la mayoría; será rechazado por su grupo, por su entorno y se verá triste, abandonado y solo ¿comprendes? Y eso es horrible, mi pequeña.
Y es que despreciamos lo que no entendemos, las ideas que no compartimos y puesto que eso nos da miedo, lo alejamos, lo aislamos y lo condenamos; a esos a quienes no comprendemos; a los que tememos y a la vez sin saberlo envidiamos, a esos los llamamos “raros”.
Así, por ejemplo, a la vieja mujer de la maceta de flores sobre la cabeza que murmura villancicos entre dientes en agosto la llamamos loca, estrafalaria, rara; al hombre al que le gusta pasar largos ratos observando sonriente sus flores, introvertido, chiflado, raro; al niño que tan solo juega solo con sus muñecas y solo con ellas habla, tímido, hosco, raro; a la mujer que salta y baila sola por las aceras, especialita, desquiciada, rara; a la joven que viste de negro y duerme en los cementerios, siniestra, oscura, rara…
A todo aquel que hace o dice algo fuera de lo habitual, de lo común, de lo políticamente correcto y aceptable… ¡Raro, extraño, estrafalario, raro, rara, RARO!
Pero un raro debe ser valiente y llevar con orgullo el ser diferente, pues hay veces, querida, que los demás están equivocados pero no se paran a pensarlo ¿sabes? Pues tienen miedo de que los tachen también de raros. Entonces, se callan… no dicen nada.
Tal vez hay más raros de los que crees, no debes extrañarte si te notas extraña pues es lo habitual, sino cantarlo y gritarlo con alegría bailando sola entre las farolas.
Tal vez los raros sean mayoría, y los diferentes son los normales; quizás todos somos diferentes y todos somos iguales.
¿Entonces?
Entonces, la próxima vez que vayas a pronunciar la palabra rara, medita si tú misma eres diferente o eres banal, si eres una más o perteneces a la Rareza; pues al hacerlo estarás haciendo algo nada habitual y serás extraña, serás rara y tendrás que volver a empezar.
Estás loco tío Charles…
¿Eso crees?
Estás loco, lo dice mamá, y eres muy, muy raro.
Me alegra saberlo, mi pequeña Alicia, me alegro enormemente de saberlo…
Es muy claro que el ser raro tiene que ver con ser diferente.
Diferente, obviamente, es ser distinto a los demás.
Mas la gente, mi pequeña, no quiere saberse diferente pues sabe que aquel que no se parece al resto, a la mayoría; será rechazado por su grupo, por su entorno y se verá triste, abandonado y solo ¿comprendes? Y eso es horrible, mi pequeña.
Y es que despreciamos lo que no entendemos, las ideas que no compartimos y puesto que eso nos da miedo, lo alejamos, lo aislamos y lo condenamos; a esos a quienes no comprendemos; a los que tememos y a la vez sin saberlo envidiamos, a esos los llamamos “raros”.
Así, por ejemplo, a la vieja mujer de la maceta de flores sobre la cabeza que murmura villancicos entre dientes en agosto la llamamos loca, estrafalaria, rara; al hombre al que le gusta pasar largos ratos observando sonriente sus flores, introvertido, chiflado, raro; al niño que tan solo juega solo con sus muñecas y solo con ellas habla, tímido, hosco, raro; a la mujer que salta y baila sola por las aceras, especialita, desquiciada, rara; a la joven que viste de negro y duerme en los cementerios, siniestra, oscura, rara…
A todo aquel que hace o dice algo fuera de lo habitual, de lo común, de lo políticamente correcto y aceptable… ¡Raro, extraño, estrafalario, raro, rara, RARO!
Pero un raro debe ser valiente y llevar con orgullo el ser diferente, pues hay veces, querida, que los demás están equivocados pero no se paran a pensarlo ¿sabes? Pues tienen miedo de que los tachen también de raros. Entonces, se callan… no dicen nada.
Tal vez hay más raros de los que crees, no debes extrañarte si te notas extraña pues es lo habitual, sino cantarlo y gritarlo con alegría bailando sola entre las farolas.
Tal vez los raros sean mayoría, y los diferentes son los normales; quizás todos somos diferentes y todos somos iguales.
¿Entonces?
Entonces, la próxima vez que vayas a pronunciar la palabra rara, medita si tú misma eres diferente o eres banal, si eres una más o perteneces a la Rareza; pues al hacerlo estarás haciendo algo nada habitual y serás extraña, serás rara y tendrás que volver a empezar.
Estás loco tío Charles…
¿Eso crees?
Estás loco, lo dice mamá, y eres muy, muy raro.
Me alegra saberlo, mi pequeña Alicia, me alegro enormemente de saberlo…
lunes, 22 de abril de 2013
Qué ves
Veo un ciervo.
Un ciervo dentro de su manada.
La manada pace en un campo.
El campo cercano al pueblo.
El pueblo cercano a la ciudad.
La ciudad rodeada de montañas.
Las montañas al lado del mar.
El mar desemboca en el vasto océano.
Los océanos y los continentes que forman el
Mundo.
El Mundo, guardado por el Sol, la Luna, los
astros y planetas
que encierra el insondable Universo.
viernes, 8 de marzo de 2013
Como prender fuego al alma.
Existe una sensación peculiar
que es como si
te arrancasen las tripas
desde dentro
las estirasen
las retorciesen
las masticasen
y royesen
como de hemorragia interna
con el calor característico de la sangre
como si el cuerpo fuese torturado
por dentro y en silencio.
Como si los pulmones se bloqueasen
como si no hubiera aire para respirar
tiemblas y te retuerces
quieres desaparecer
fundirte con todo
ser nada
y al mismo tiempo
gritar
romper cosas
arañar el vacío
destrozar
estallar.
No estoy segura
de qué sensación es
tal vez furia
rencor
angustia
desesperación
locura
enajenación.
Tal vez ninguna.
Si existiera el alma
sería como rociarla de gasolina
y prenderle fuego.
Si tiene cura
es la de las cicatrices
a base de hielo y miedo
que desaparecen con el Tiempo
con mucho mucho Tiempo
y dejan una marca profunda.
Si lo has sentido
si aún lo sientes
piensa si merece la pena
sumergirte en esta espiral
de malos sentimientos.
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